Hola, querida persona lectora.
Hoy vengo a hablarte de mi experiencia con el Teatro del/a Oprimido/a.
Por si no lo recuerdas, mi nombre es Nadine, y estoy cursando el Grado Superior en Animación Sociocultural y Turística en el IES Jordi de Sant Jordi de Valencia. En el primer curso hay un módulo llamado "Animación y Gestión Cultural" desde el cual, mis compañeros/as y yo junto con la profesora Gema Frías Bolsico, hemos creado este blog y hemos hecho Teatro del/a Oprimido/a, entre otras muchas cosas...
Pues bien, hemos estado haciendo teatro dos horas a la semana desde prácticamente el inicio de curso, y la evolución ha sido más que notable, tanto mía como del grupo.
El Teatro del/a Oprimido/a no sólo nos ha servido a todos y a todas para saber un poco más acerca de la historia y sensibilizarnos -ya que hemos trabajado la memoria histórica, centrada en el franquismo y la Guerra Civil española, sino que nos ha servido a nivel grupal y personal para sentirnos más libres, más confiados/as, más unidos/as, más conectados/as, más abiertos/as y receptivos/as a nuestros/as compañeros/as... Y para relacionarnos de una manera diferente.
Quiero hacer hincapié en lo de relacionarnos de una manera diferente porque, no olvidéis que estamos hablando desde el marco de la educación formal, desde un centro educativo, el cual forma parte de una institución que, como ya sabemos, en ciertas cuestiones deja mucho que desear... Y es por eso mismo que quiero recalcar la importancia que considero tiene que se hagan cosas como éstas desde los centros educativos.
Para ser honesta, cuando me dijeron de hacer teatro, olvidé el contexto en el que estaba y mis expectativas me jugaron una mala pasada... Pero ahora, viendo con perspectiva todo lo vivido y siendo más consciente, me doy cuenta del gran trabajo que hemos hecho todos y todas, tanto el profesorado como el alumnado, y puedo apreciar el gran cambio cualitativo que ha ocurrido.
Hacer teatro nos ha permitido conocernos de otra forma porque nos ha permitido también expresarnos de otra forma. En el ámbito de la educación formal parece que sólo importen nuestras habilidades intelectuales; parece que nuestra valía y nuestras capacidades como persona se midan en función de estas habilidades, dejando de lado otras muchas cualidades, características y potencialidades que tenemos las personas... Así que al dar espacio y valor a estas otras habilidades, hemos podido conocernos mucho mejor, tanto a nosotros/as mismos/as como a los/as demás, y relacionarnos de una forma más íntima y sincera, tanto con nosotros/as mismos/as como con los/as demás. Puesto que el teatro, entre otras muchas cosas, se basa en sentir y transmitir mensajes y emociones, nos ha impulsado a sentirnos a nosotros/as mismos/as y a sentir a los/as demás, de un modo sincero, acogedor, afectuoso y compasivo.
Y creo que esto es realmente importante, no sólo a nivel personal, sino a nivel grupal, porque creo que es sumamente importante sentirse bien en un grupo; en la vida en general, pero en este caso, en el aula en particular. Tus compañeros y compañeras de clase son personas con las que vas a compartir muchas horas y con las que vas a tener que trabajar y cooperar, y es mucho más productivo y agradable un lugar donde haya armonía y aceptación que un lugar lleno de hostilidad, desconfianza y competitividad.
¿Qué queréis que os diga? A mí me ha servido mucho hacer teatro. Aparte de ayudarme a nivel relacional con mis compañeros y compañeras, me ha servido para seguir abriéndome camino en el mundo artístico al permitirme sacar y mostrar esas potencialidades de las que os he hablado...
Así que por estas y por muchas más razones que mis compañeros y compañeras os han escrito en sus posts, recomiendo encarecidamente la experiencia del Teatro del/a Oprimido/a.
Muchas gracias por vuestra lectura.
Hasta pronto...
Nadine

