¡Hola de nuevo amigos y amigas! Como ya sabéis soy Maria Arias y hoy os vengo a contar mi experiencia con el Teatro del Oprimido/a que se ha realizado en el IES Jordi de Sant Jordi, donde curso 1º de TASOCT.
Y ahora estaréis pensando...¿Qué es el teatro del oprimido/a? La verdad es que no sabría daros una definición como tal o sacada de la RAE, pero sí puedo comentaros lo que es para mi personalmente.
Para mi, es un espacio seguro en el que crecer, donde pude nutrirme de todo tipo de dinámicas, sensaciones, emociones, de las cuales algunas no las había experimentado hasta llegar a él.
Un lugar seguro y de confianza, donde se aprende del grupo y de los/as dinamizadores/as continuamente, en el que he descubierto a personas extraordinarias, con las que puedo ser yo, sin miedo ni juicios.
En él, me he impregnado de alegría y he explorado un universo de emociones sobre el que he viajado y abierto la puerta a sensaciones que aún no había experimentado. Es un camino muy bonito y a veces duro, pero al no haberme sentido sola hacía que fuese más fácil, porque tenía muchas manos sobre las que apoyarme y levantarme, y no hablo solo de las personas del grupo, sino del y la dinamizador/a. Éste/a no es un/a extraño/a sino que forma parte del engranaje que hace falta para formar las piezas que componen el grupo.
Gracias a el teatro he podido adentrarme, visibilizar y concienciarme sobre las diferentes opresiones que sufrimos, tanto internas como externas, lo cual no os penséis que fue un camino de rosas, no, fue un proceso en el que a veces me iba a casa con más "peso" del normal que llevo en mi mochila (personal), pero otras veces y gracias en parte a las sesiones y el grupo, ese "peso" se hacía más ligero.
Eso si, al principio me preguntaba ¿Podré hacer esto que está proponiendo la dinamizadora? ¿Cómo lo voy a hacer?. Sinceramente la respuesta fue: haciéndolo, porque de no hacerlo, ¿Cómo lo voy a saber?. Aunque, si que es verdad, que daba un poco de miedo, ya que es era terreno desconocido, pero el hecho de sentirme acompañada, segura y cómoda con las personas que forman parte del grupo siempre me ha dado la energía y motivación que a veces necesitaba para hacerlo.
También he de deciros que vale la pena, porque he disfrutado, me he reído, he llorado pero sobre todo he crecido de tal manera que cuando llegué por primera vez ni pensaba que llegaría a ser lo que soy ahora, además de que el grupo se ha convertido en una pequeña familia para mi.
En cuanto al plano profesional, el teatro me ha ofrecido todo tipo de dinámicas y técnicas que puedo utilizar con cualquier colectivo, adaptadas a la edad y necesidades que tengan.
En él, cada fase siempre tenía algo que enseñar(te):
- En la puesta en marcha, nos llenábamos de energía que iba entrando y saliendo del grupo.
- En la sensibilización, conectábamos los/as unos/as con los/as otros/as, a veces sin ser del todo conscientes hasta que llegamos a ser un todo.
- En la expresión salía nuestra parte más artística, la cual no sabíamos algunos/as que la teníamos, pero ahí estaba esperando a salir.
- En la retroacción reflexionábamos para que fuésemos conscientes de todo lo que estábamos viviendo.
Por otra parte, entre todos/as decidimos abordar la Memoria Histórica durante gran parte de las sesiones, porque es un tema que no quisimos dejar en el olvido, ya que es necesario recordar a todas aquellas víctimas del fascismo que les arrebataron su vida y libertad.
Para ello, el grupo creamos con la ayuda de Carles Monclús y Gema Frías una serie de escenas en las que se visilibilizaron el sufrimiento, dolor y la situación que vivían las personas que estaban sometidas a la dictadura franquista.
A veces no éramos capaces de imaginar todo lo que estas personas vivieron y nos fue difícil y doloroso ponernos en sus zapatos, ya que no hemos vivido tales atrocidades y solo de imaginarlas el cuerpo nos temblaba.
Sin embargo, el hecho de poder representar delante del alumnado y el profesorado una obra en la que se representa la situación social que vivieron, así como dar voz a quienes no pudieron alzarla, me llena de esperanza y lucha, porque hacemos que el recuerdo de aquellas personas esté vivo.
Por último deciros que este camino no lo podría haber hecho sola, porque cada persona tenía algo que aportar y aunque fuésemos diferentes, al final nos convertimos en iguales.
Estoy muy agradecida por haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia, me ha llenado de vida y me ha alimentado el alma.
¡Os animo con muchas ganas a que algún día hagáis teatro del oprimido/a! Y a quién lo haya hecho, que lo enseñe, porque con él se puede transformar la sociedad.
Os dejo el link de la obra de teatro que hicimos el grupo sobre Memoria Histórica, ¡Espero que os guste!
https://www.youtube.com/watch?v=C1Km5f3V0mQ&t=1s
Un abrazo (telemático) 💛
No hay comentarios:
Publicar un comentario